¿Por qué es importante conocer al TDAH?
Según estudios realizados en este campo,
este trastorno afecta entre un 3% y un 5% de los niños y adolescentes
en edad escolar; y dado que la escuela es fuera del hogar, el ámbito en
donde más tiempo pasan, será el contexto en el que más dificultades
evidenciarán fundamentalmente debido a la estructura de las
instituciones educativas y a la falta de conocimiento de los docentes de
este trastorno. El trío integrado por distracción, impulsividad e
hiperactividad produce una serie de problemas en la integración del
alumno al contexto escolar. El porcentaje dado precedentemente, no es un
dato menor: indica una altísima probabilidad de que un docente tenga al
menos un alumno con TDAH por aula.
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) aplicadas a las dificultades de aprendizaje y atención.
Entre los posibles tratamientos, para poder actuar sobre las dificultades de aprendizaje que se derivan del trastorno por déficit de atención con hiperactividad, en ningún momento se ha mencionado cuál puede ser el efecto de la utilización de los medios informáticos en dicha intervención. Pero considerando la sintomatología que caracteriza el TDAH encontramos que el ordenador puede ser un recurso útil para la intervención. De este modo, Cabero (2004) destaca algunas ventajas que reportan la utilización del ordenador en la atención a la diversidad, dentro de estas las que más favorecerían el desarrollo académico de los niños con trastornos de atención:
1. Ayudan a superar las limitaciones debidas a déficits cognitivos, sensoriales o motorices de los sujetos.
2. Favorecen la autonomía.
3. Favorecen la comunicación sincrónica y asincrónica de los alumnos con profesores y compañeros.
4. Respaldan un modelo de comunicación, y de formación, multisensorial.
5. Propician una información individualizada para el alumno.
6. Evitan la marginación que se deriva de la no utilización de las TIC.
7. Facilita la inserción sociolaboral de los sujetos con necesidades educativas específicas.
8. Proporciona momentos de ocio.
9. Favorecen la adquisición de habilidades y destrezas.
10. Acercan a los alumnos al mundo científico y cultural.
11. Contribuyen a evitar el sentido de fracaso académico y personal.
Es importante resaltar las posibilidades que ofrece el ordenador en la intervención educativa en el TDAH, y estamos de acuerdo con las aportaciones realizadas por González y Oliver (2002). en relación a que el ordenador puede desempeñar una triple función a la hora de intervenir sobre los trastornos de atención, por esta razón se tiene en cuenta que:
1. Para evaluar a los niños que presentan TDAH. El profesor utilizaría este medio para aplicar ciertas pruebas y materiales al alumno y así realizar su diagnóstico (existe más información sobre pruebas concretas que utilizan este soporte en González y Oliver, 2002).
2. Como reforzador secundario. La utilización del ordenador persigue la reducción de la impulsividad en el niño y el control de la conducta. Para ello, este recurso se utilizaría como un reforzador de las conductas positivas del niño y, a través de un sistema de fichas, el ordenador sería la recompensa final.
3. Como un reforzador del aprendizaje y de la atención. En esta línea, es fundamental la selección de programas educativos adecuados que permitan al niño acceder a los aprendizajes superando las dificultades que estos pueden presentar.
LA PROBLEMÁTICA ESPECIFICA EN LAS CLASES DE INFORMATICA.
La Sala de Computación de un
establecimiento escolar, es un ámbito educativo muy específico, que lo
convierten en un espacio único y diferente al resto de los espacios
institucionales. En este contexto, la presencia de un alumno con TDAH en
él, produce una serie de situaciones que el docente debe controlar y
manejar para atender las necesidades de dicho alumno, sin desatender las
del resto de los estudiantes.
En principio, cada uno de los 3 aspectos
característicos del trastorno, se evidencian de manera distinta en este
ámbito, e influyen de distinta manera en el rendimiento del alumno en
función de las peculiaridades de las asignaturas que en él se dictan:
Falta de atención: en
general, este síntoma se manifiesta a través de las dificultades en la
lectura e interpretación de las consignas de los trabajos (especialmente
en aquellos que requieran un nivel más profundo de análisis, como las
fórmulas en una hoja de cálculo), también le resulta complejo
generalmente seguir el orden de dichas consignas y respetarlas si éstas
implican algún grado de “imitación” respecto de un modelo dado (aplicar
determinados formatos para que responda a un ejemplo dado como modelo).
En ocasiones, alguna pregunta de un compañero es motivo suficiente para
dispersar su concentración (por ejemplo, si alguien hace una pregunta
sobre un punto al cual aún no llegó, se puede disparar su desatención
“¿ya vas por ahí?” “¡Qué rápido!”), y en otros casos, una operación que
observe en el monitor del compañero de al lado, si es diferente a la
propia, generará probablemente preguntas e inquietudes, haciendo que
desatienda su propio trabajo).
Hiperactividad: si el docente no lo limita
en tal sentido, el alumno con TDAH irá hasta la PC de un compañero para
“preguntarle algo”, luego se trasladará a otro equipo “para ayudar a
Juan”, y así sucesivamente, para satisfacer su necesidad de moverse. Una
represión de tal comportamiento generará en él otras acciones de
descompresión: pedirá permiso para ir al baño o a buscar algo fuera de
la Sala y –de no ser satisfecho- expresará su hiperactividad
verbalmente.
Impulsividad: las consecuencias evidentes
de este síntoma se manifiestan, por ejemplo, cuando sale de un programa
sin haber grabado su archivo, simplemente por “apurarse”, o a veces, sin
darse cuenta, apaga la PC desde la llave eléctrica sin haber cerrado
los programas que estaba utilizando. En otras ocasiones, al comenzar la
clase, accede al mismo programa que el utilizado en la clase anterior,
sin esperar a que el docente indique la tarea del día, y en otras,
“inventará consignas”, creyendo que había que hacerlas (sólo porque en
alguna clase precedente se realizó una similar).
En función de lo expuesto anteriormente,
sus mayores problemas giran en base a los siguientes aspectos:
Una clase demasiado
estructurada y monótona, lo aburrirá rápidamente, pero una demasiado
estimulante, lo distraerá. La cantidad e impacto de elementos
distractores debe ser muy atendida.
Demanda permanente de retroalimentación
del docente (pedidos de explicación u observación del cuaderno de
apuntes, solicitud de corrección de un ejercicio, y aún comentarios
irrelevantes para captar la atención del profesor, preferentemente con
el fin de obtener comentarios favorables)
Dificultades para cumplir consignas
escritas y enumeradas: salteará algunas por olvido o creyendo que ya las
cumplió, o cambiará su orden de realización.
Su impaciencia lo llevará a terminar su
trabajo lo más rápidamente posible para que el profesor le diga “cómo le
fue”, sin revisarlo o corregirlo en forma autónoma.
Su impulsividad lo llevará a no leer
detenidamente o analizar una consigna, esperando que el docente se la
explique (él necesita “saber ya mismo” cómo se hace determinada
operación), pero no anotará la explicación si no se le indica
expresamente.
Ese mismo carácter impulsivo lo llevará en
ocasiones a la pérdida de información, borrado o no guardado de
archivos, etc., por no detenerse a reflexionar sobre la acción que lleva
a cabo.
La presencia de un alumno con TDAH en la
clase de informática tendrá –en cuanto a sus características y efectos-
la impronta del docente a cargo, quien deberá implementar las
estrategias que juzgue más adecuadas para aprovechar los aspectos
comportamentales e intelectuales positivos de dicho alumno, a la vez de
restringir o limitar sus manifestaciones negativas (fundamentalmente la
hiperactividad e impulsividad) en especial cuando afecte al resto de los
alumnos.
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) aplicadas a las dificultades de aprendizaje y atención.
Entre los posibles tratamientos, para poder actuar sobre las dificultades de aprendizaje que se derivan del trastorno por déficit de atención con hiperactividad, en ningún momento se ha mencionado cuál puede ser el efecto de la utilización de los medios informáticos en dicha intervención. Pero considerando la sintomatología que caracteriza el TDAH encontramos que el ordenador puede ser un recurso útil para la intervención. De este modo, Cabero (2004) destaca algunas ventajas que reportan la utilización del ordenador en la atención a la diversidad, dentro de estas las que más favorecerían el desarrollo académico de los niños con trastornos de atención:
11. Contribuyen a evitar el sentido de fracaso académico y personal.
Es importante resaltar las posibilidades que ofrece el ordenador en la intervención educativa en el TDAH, y estamos de acuerdo con las aportaciones realizadas por González y Oliver (2002). en relación a que el ordenador puede desempeñar una triple función a la hora de intervenir sobre los trastornos de atención, por esta razón se tiene en cuenta que:
1. Para evaluar a los niños que presentan TDAH. El profesor utilizaría este medio para aplicar ciertas pruebas y materiales al alumno y así realizar su diagnóstico (existe más información sobre pruebas concretas que utilizan este soporte en González y Oliver, 2002).
2. Como reforzador secundario. La utilización del ordenador persigue la reducción de la impulsividad en el niño y el control de la conducta. Para ello, este recurso se utilizaría como un reforzador de las conductas positivas del niño y, a través de un sistema de fichas, el ordenador sería la recompensa final.
3. Como un reforzador del aprendizaje y de la atención. En esta línea, es fundamental la selección de programas educativos adecuados que permitan al niño acceder a los aprendizajes superando las dificultades que estos pueden presentar.
LA PROBLEMÁTICA ESPECIFICA EN LAS CLASES DE INFORMATICA.
La Sala de Computación de un establecimiento escolar, es un ámbito educativo muy específico, que lo convierten en un espacio único y diferente al resto de los espacios institucionales. En este contexto, la presencia de un alumno con TDAH en él, produce una serie de situaciones que el docente debe controlar y manejar para atender las necesidades de dicho alumno, sin desatender las del resto de los estudiantes.
En principio, cada uno de los 3 aspectos característicos del trastorno, se evidencian de manera distinta en este ámbito, e influyen de distinta manera en el rendimiento del alumno en función de las peculiaridades de las asignaturas que en él se dictan:
Falta de atención: en
general, este síntoma se manifiesta a través de las dificultades en la
lectura e interpretación de las consignas de los trabajos (especialmente
en aquellos que requieran un nivel más profundo de análisis, como las
fórmulas en una hoja de cálculo), también le resulta complejo
generalmente seguir el orden de dichas consignas y respetarlas si éstas
implican algún grado de “imitación” respecto de un modelo dado (aplicar
determinados formatos para que responda a un ejemplo dado como modelo).
En ocasiones, alguna pregunta de un compañero es motivo suficiente para
dispersar su concentración (por ejemplo, si alguien hace una pregunta
sobre un punto al cual aún no llegó, se puede disparar su desatención
“¿ya vas por ahí?” “¡Qué rápido!”), y en otros casos, una operación que
observe en el monitor del compañero de al lado, si es diferente a la
propia, generará probablemente preguntas e inquietudes, haciendo que
desatienda su propio trabajo).
Hiperactividad: si el docente no lo limita en tal sentido, el alumno con TDAH irá hasta la PC de un compañero para “preguntarle algo”, luego se trasladará a otro equipo “para ayudar a Juan”, y así sucesivamente, para satisfacer su necesidad de moverse. Una represión de tal comportamiento generará en él otras acciones de descompresión: pedirá permiso para ir al baño o a buscar algo fuera de la Sala y –de no ser satisfecho- expresará su hiperactividad verbalmente.
Impulsividad: las consecuencias evidentes de este síntoma se manifiestan, por ejemplo, cuando sale de un programa sin haber grabado su archivo, simplemente por “apurarse”, o a veces, sin darse cuenta, apaga la PC desde la llave eléctrica sin haber cerrado los programas que estaba utilizando. En otras ocasiones, al comenzar la clase, accede al mismo programa que el utilizado en la clase anterior, sin esperar a que el docente indique la tarea del día, y en otras, “inventará consignas”, creyendo que había que hacerlas (sólo porque en alguna clase precedente se realizó una similar).
En función de lo expuesto anteriormente, sus mayores problemas giran en base a los siguientes aspectos:
Hiperactividad: si el docente no lo limita en tal sentido, el alumno con TDAH irá hasta la PC de un compañero para “preguntarle algo”, luego se trasladará a otro equipo “para ayudar a Juan”, y así sucesivamente, para satisfacer su necesidad de moverse. Una represión de tal comportamiento generará en él otras acciones de descompresión: pedirá permiso para ir al baño o a buscar algo fuera de la Sala y –de no ser satisfecho- expresará su hiperactividad verbalmente.
Impulsividad: las consecuencias evidentes de este síntoma se manifiestan, por ejemplo, cuando sale de un programa sin haber grabado su archivo, simplemente por “apurarse”, o a veces, sin darse cuenta, apaga la PC desde la llave eléctrica sin haber cerrado los programas que estaba utilizando. En otras ocasiones, al comenzar la clase, accede al mismo programa que el utilizado en la clase anterior, sin esperar a que el docente indique la tarea del día, y en otras, “inventará consignas”, creyendo que había que hacerlas (sólo porque en alguna clase precedente se realizó una similar).
En función de lo expuesto anteriormente, sus mayores problemas giran en base a los siguientes aspectos:
Una clase demasiado
estructurada y monótona, lo aburrirá rápidamente, pero una demasiado
estimulante, lo distraerá. La cantidad e impacto de elementos
distractores debe ser muy atendida.
Demanda permanente de retroalimentación del docente (pedidos de explicación u observación del cuaderno de apuntes, solicitud de corrección de un ejercicio, y aún comentarios irrelevantes para captar la atención del profesor, preferentemente con el fin de obtener comentarios favorables)
Dificultades para cumplir consignas escritas y enumeradas: salteará algunas por olvido o creyendo que ya las cumplió, o cambiará su orden de realización.
Su impaciencia lo llevará a terminar su trabajo lo más rápidamente posible para que el profesor le diga “cómo le fue”, sin revisarlo o corregirlo en forma autónoma.
Su impulsividad lo llevará a no leer detenidamente o analizar una consigna, esperando que el docente se la explique (él necesita “saber ya mismo” cómo se hace determinada operación), pero no anotará la explicación si no se le indica expresamente.
Ese mismo carácter impulsivo lo llevará en ocasiones a la pérdida de información, borrado o no guardado de archivos, etc., por no detenerse a reflexionar sobre la acción que lleva a cabo.
La presencia de un alumno con TDAH en la clase de informática tendrá –en cuanto a sus características y efectos- la impronta del docente a cargo, quien deberá implementar las estrategias que juzgue más adecuadas para aprovechar los aspectos comportamentales e intelectuales positivos de dicho alumno, a la vez de restringir o limitar sus manifestaciones negativas (fundamentalmente la hiperactividad e impulsividad) en especial cuando afecte al resto de los alumnos.
Demanda permanente de retroalimentación del docente (pedidos de explicación u observación del cuaderno de apuntes, solicitud de corrección de un ejercicio, y aún comentarios irrelevantes para captar la atención del profesor, preferentemente con el fin de obtener comentarios favorables)
Dificultades para cumplir consignas escritas y enumeradas: salteará algunas por olvido o creyendo que ya las cumplió, o cambiará su orden de realización.
Su impaciencia lo llevará a terminar su trabajo lo más rápidamente posible para que el profesor le diga “cómo le fue”, sin revisarlo o corregirlo en forma autónoma.
Su impulsividad lo llevará a no leer detenidamente o analizar una consigna, esperando que el docente se la explique (él necesita “saber ya mismo” cómo se hace determinada operación), pero no anotará la explicación si no se le indica expresamente.
Ese mismo carácter impulsivo lo llevará en ocasiones a la pérdida de información, borrado o no guardado de archivos, etc., por no detenerse a reflexionar sobre la acción que lleva a cabo.
La presencia de un alumno con TDAH en la clase de informática tendrá –en cuanto a sus características y efectos- la impronta del docente a cargo, quien deberá implementar las estrategias que juzgue más adecuadas para aprovechar los aspectos comportamentales e intelectuales positivos de dicho alumno, a la vez de restringir o limitar sus manifestaciones negativas (fundamentalmente la hiperactividad e impulsividad) en especial cuando afecte al resto de los alumnos.
